La Chiquita
En la conocida actualmente como Cueva de la Chiquita vivía un pastor con su ganado. Este hombre encontró una pequeña culebra que recogió y llevó a la cueva, donde la alimentaba con leche de sus cabras.
El pastor fue llamado a la guerra por el señor de estas tierras, abandonando a sus cabras y a la culebrita, que había puesto por nombre Chiquita.
Pasados los años, el pastor volvió a la cueva, donde entró buscando y llamando a su pequeña amiga, pero la Chiquita se había convertido en una gran serpiente que devoró a su antiguo benefactor.
(Leyenda recogida en 1916 por el abate Brehuille cuando estudió en Cañamero las pinturas de este abrigo)